Una transición con historia
No se entrega una empresa así como así. Y menos aún cuando puede mirar atrás y recordar más de 125 años de historia. En el Grupo de Servicios Stölting, éste es precisamente el momento: Hans Mosbacher ha traspasado la obra de su vida a su hijo Sebastian. Lo que parece una ruptura limpia es en realidad el resultado de un largo proceso y el comienzo de una nueva etapa.
Un crecimiento que no se ha producido por casualidad
Si echamos un vistazo a la evolución de los últimos años, nos damos cuenta rápidamente de que este crecimiento no es casual. De una facturación de 3,6 millones de euros en 2004, la empresa ha pasado a 365 millones de euros en dos décadas. Hoy en día, alrededor de 15.000 personas trabajan para el Grupo Stölting Service en más de 40 emplazamientos en Alemania y Austria.
No sólo ha cambiado el tamaño, sino también la forma de vernos a nosotros mismos. Un proveedor de servicios tradicional se ha convertido en un grupo de empresas que combina muchos servicios y ofrece a los clientes una asistencia integral. Especialmente cuando los procesos son complejos y la fiabilidad es crucial.
Más que una empresa
Para Hans Mosbacher, Stölting nunca fue sólo un trabajo. Durante más de 30 años, dio forma a la empresa, la construyó y la desarrolló. Por tanto, el traspaso no es solo un paso empresarial, sino también personal.
Stölting siempre ha formado parte de su propia vida, dice. No sólo en la oficina, sino también fuera de ella. Por eso era tan importante para él que la responsabilidad pasara a las manos adecuadas. El hecho de que Sebastian haya tomado este camino, paso a paso y por convicción propia, le da la certeza de que la empresa seguirá estando bien posicionada en el futuro.
Conocer el camino desde abajo
Sebastian Mosbacher no sólo conoce la empresa por las salas de reuniones. Empezó donde muchos empleados trabajan cada día: en el negocio operativo. Después de terminar el bachillerato en economía, tomó conscientemente la decisión de formarse como limpiador de edificios en Stölting.
Este tiempo le dio forma. Le mostró cómo funcionan realmente los procesos y lo que es importante en la vida cotidiana. Se incorporó a la empresa en 2006, asumió responsabilidades desde el principio, gestionó ubicaciones y se desarrolló paso a paso. En 2016 se incorporó al Consejo de Administración y en 2020 asumió la responsabilidad general como Consejero Delegado. Hoy dirige la empresa como Socio Director.
Decisiones con dirección
El desarrollo de los últimos años ha seguido una línea clara. Stölting ha ampliado sistemáticamente su gama y ha abierto nuevas áreas de negocio. Gran parte de ello se ha producido a través de adquisiciones, pero siempre con el objetivo de seguir desarrollando el conjunto de forma significativa.
Hoy ya no se trata solo de servicios individuales, sino de ofrecer a los clientes soluciones que encajen entre sí. Esta es precisamente la base para seguir creciendo.
De cara al futuro
Los objetivos están claramente formulados: Stölting quiere alcanzar una facturación de mil millones de euros en 2031 y seguir ampliando su posición en el mercado, incluso más allá de los países de habla alemana.
No se trata de un crecimiento rápido a cualquier precio. Lo decisivo es que el desarrollo se adapte a la empresa. Paso a paso, con una dirección clara y un alto nivel de calidad y fiabilidad.
Lo que permanece y lo que cambia
El cambio generacional no es una ruptura, sino más bien un relevo. Muchas cosas siguen igual: los valores, la actitud, la forma de entender el negocio. Al mismo tiempo, la nueva generación aporta su propio ímpetu. Quizá un ritmo diferente, pero sin duda nuevas perspectivas.
Con esta mezcla, el Grupo de Servicios Stölting entra en la siguiente fase. No como un nuevo comienzo, sino como una continuación consecuente de lo que se ha ido construyendo a lo largo de décadas.